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El entrenamiento aeróbico en Parkinson: ¿que intensidad es necesaria para obtener beneficios?

January 31, 2019

En anteriores blogs hemos discutido sobre la intensidad adecuada para el entrenamiento aeróbico en pacientes con EP. Las evidencias científicas nos dicen que la utilización de mayores intensidades de entrenamiento no tienen porqué conducir a mayores mejoras, al menos cuando hablamos de mejorar la marcha en estos pacientes. 

 

Uno de los estudios más relevantes sobre el ejercicio aeróbico en la EP ha sido un estudio clínico aleatorizado de 3 tipos de ejercicio (Shulman et al., 2013) realizado en un total de 77 pacientes distribuidos en: un grupo de entrenamiento en cinta de correr de baja intensidad (50 min a 40% a 50% de la reserva de frecuencia cardíaca); un grupo de entrenamiento en cinta rodante de alta intensidad (hasta 30 min a 70% a 80% de la reserva de frecuencia cardíaca) y un tercer grupo de  entrenamiento de estiramiento y resistencia. Para los grupos de entrenamiento en cinta rodante, se equiparó el trabajo mecánico, es decir la distancia recorrida había sido la misma. Después de 36 sesiones de entrenamiento distribuidas en 3 sesiones semanales por 3 meses, se encontró que cada tipo de ejercicio resultó en diferentes tipos de beneficios. Curiosamente, el ejercicio en cinta de baja intensidad fue el ejercicio de entrenamiento más efectivo para la marcha y la forma física.

 

Este estudio aborda preguntas muy interesantes, como la especificidad del ejercicio o cómo diferentes modalidades de ejercicio pueden llevar a diferentes tipos de mejoras. Además, parece que para mejorar la marcha en sujetos con EP, no se necesitan necesariamente altas intensidades de entrenamiento. No obstante, debemos enfatizar que el entrenamiento de la marcha se realizó caminando sobre una cinta de correr, por lo que es cuestionable que estos hallazgos sean reproducibles al caminar sobre el suelo. De hecho, en un estudio de nuestro laboratorio, 22 pacientes con EP fueron asignados aleatoriamente a una cinta de correr o a un grupo de entrenamiento de marcha sobre suelo (Bello et al., 2013). Después de 15 sesiones de entrenamiento, todos los sujetos mejoraron su velocidad de caminata. Sin embargo, el programa de entrenamiento en cinta rodante, pero no el programa sobre tierra, condujo a una mejora en la longitud de zancada a la velocidad preferida y máxima para caminar. Por tanto, es posible que los beneficios obtenidos en los anteriores estudios no sean resultado de una mejora cardiovascular sino de una mejora en el patrón de la marcha, es decir, en la forma de caminar. Y es que numerosos estudios indican que la cinta de correr puede inducir efectos muy beneficiosos en la marcha en pacientes con EP.

 

Referencias

 

Shulman, L. M., Katzel, L. I., Ivey, F. M., Sorkin, J. D., Favors, K., Anderson, K. E., … & Macko, R. F. (2013). Randomized clinical trial of 3 types of physical exercise for patients with Parkinson disease. JAMA Neurology, 70(2), 183–190. http://doi.org/10.1001/jamaneurol.2013.646. 

 

Bello, O., Sanchez, J. A., Lopez-Alonso, V., Márquez, G., Morenilla, L., Castro, X., … & Fernandez-del-Olmo, M. (2013). The effects of treadmill or overground walking training program on gait in Parkinson’s disease. Gait and Posture, 38(4). http://doi.org/10.1016/j.gaitpost.2013.02.005. 

 

 

 

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